
Estas últimas semanas se me antojan como el más terrible escaño del infierno de Dante, la oficina donde trabajo se ha convertido en un intenso ring de boxeo de algún lujoso casino de Las Vegas; mas de uno apostamos por el ganador de esta pelea, pero todos ansiosos deseamos ver sangre en la arena…
La situación está resultando insostenible, entre la recuperación de cartera vencida, los clientes morosos caraetuco, los proveedores exigentes y la incompetencia ajena (y/o propia) se está creando un microclima de intolerancia bastante peligroso…
La tensión puede cortarse con tijeras algunos días, hoy, no fue la excepción… son frecuentes los sarcasmos, las ironías, los reclamos velados e inclusos las recriminaciones frontales; entonces a la menor chispa se enciende todo el combustible que tenemos reservado y los argumentos arden hasta convertirse en gritos cenicientos…
Tenemos una piedra en el zapato? Definitivamente, una muy molesta…
Esta piedra no entiende de presupuestos, no comprende razones, no respeta tiempos de entrega, no admite su carencia de compromiso con el trabajo que realizamos para ganarnos la vida.
Sus días giran entorno a la farándula del hi5… nuestra piedra vive en un mundo onírico, lleno de pajaritos, mariposas, arco iris y flores de colores absolutamente egoístas; quizás podríamos considerarla como un útil pisapapeles, un objeto decorativo, si su actitud simplificara las cosas durante la jornada, pero sus soluciones traducidas en multas, reclamos sin fundamento e injustas reprimendas tan sólo nos complican el proceso productivo…
He desarrollado una molestia, algo así como el escozor que produce una picada de mosquito, a todo lo que esté comprometido a ella, al principio la creí relacionada al serio problema que tengo con las figuras autoritarias, pero luego observando a mi alrededor noté que la mueca que me producía su presencia se repetía en el rostro de mis compañeros…
Quizás si ella aceptara el escaso dominio que posee en torno a lo que este universo productivo representa, las cosas serían mucho más sencillas o al menos si demostrara un ligero interés por aprender sobre el proceso que genera su cheque cada mes, pero nuestra piedra se mantiene firme con su ignorante desdén y sólo parlotea pretendiendo ser quien no es…
Mientras tanto, en nuestro presupuesto mensual la columna del haber se multiplica… en nuestras manos se coloca la manguera para extinguir el fuego que producen las bombas de su prisa… sobre nuestros hombros se van acumulando el peso de las responsabilidades abandonadas a la ligera…
Así a regañadientes sumamos los días al calendario, anhelando un poco de paz, deseando no escuchar sus comentarios sosos en torno a la cuota del mes…
Muchas veces me he mordido la lengua tentada a gritarle: y tú cuánto facturaste hoy? Intento mantenerme en silencio, me cuelgo los audífonos, le subo el volumen a la música, trato de ignorarlo y me conformo imaginando como salto mi escritorio directo a su cuello aplicando presión con mis manos hasta que su blanco rostro se pone morado… luego sólo sonrío…

