Monday, April 8, 2013

Mierda y Rutina



Me odio casi todos los días porque no puedo hacer lo que quiero. Mi trabajo es bastante aburrido. Me atormenta vernos tan poco, últimamente compartimos solo la cama y llegamos tan cansados, que solo alcanzamos a darnos un beso para luego descansar nuestros huesos en el sueño del olvido laboral.
No quiero atormentarte con mis desvaríos, prefiero que disfrutes de todo lo que llega, aunque yo no esté allí para compartirlo contigo. Tampoco quiero que pienses que confío en que mañana será mejor porque ¡Nunca tendremos mejores días!
Estamos condenados a la misma mierda de rutina y cotidianidad.
¿Tanto esfuerzo valdrá la pena?
Viviré en ese pueblito cercano al Manglar, cercano al mar donde aún se puede disfrutar de la música bajo el sol, de las calles polvorientas repletas de gente sencilla y donde aún se puede tomar una cerveza en paz mientras camino…

Friday, March 22, 2013

Divina Cafeina



Como odio el sonido del despertador, como detesto salirme de la cama tan temprano para continuar la monótona rutina.

Voy casi tropenzando con Filiberto, el gato amo de casa, mientras camino hacia la cocina y automáticamente le lleno su plato con pepitas de colores, voy a mear al baño, lavo mis mano y enciendo la hornilla.

Durante años esta es mi rutina, todo de memoria. De la cama, al baño, a la cocina y sobre la ardiente hornilla hiervo agua con la excusa del cafecito calentito, conjurando el agridulce sabor del jarabe de petróleo.

Esta semana fue tenaz y hoy traté de marcar la diferencia. Pero la vida conmigo es muy puta, le encanta meterme el pie y romperme la boca contra la acera.

En mi oficina se terminó el café y solo había dos frasquitos verdes decían caféescafeinado… eso es mucha mierda.

El café es como gasolina para cerebro, hasta el primer sorbo, no enciende.

Y hoy en el estante de la cafetería dos frasquitos verdes se burlaban de mi mala leche.

Si así inició mi día… no quiero imagina el resto que está por llegar. 

Thursday, March 21, 2013

El principio, sin fin...


Despierto cubierta de ganas, el corazón palpitando en mi garganta, la fiebre bajo mi piel a punto de enloquecer y este vacío que asesina el silencio gritando: sin ti, las madrugadas son eternamente solitarias y las sábanas gélidas solo me estorban en la cama.

Me toca aprender lentamente que la ausencia de tu cuerpo es permanente, definitiva. Esto de someterme al capricho de tu piel no combina conmigo, aquí, entre tú y yo, no hay matices ni equilibrio…

Eres mi incógnita y certeza.

El principio, sin fin...