
Aquí, un tin de invierno, una calma que enloquece, una tristeza que se cuela por la endija negra del alma, la luz que va cediendo a las tinieblas y las ganas locas de tener ganas... mientras tanto, las gotas continúan azotando el asfalto frente al cristal de la oficina, mientras el cielo relampaguea libre de todo grillete o condena, mas entre otras cosas quisiera perderme en tus labios, arroparme con tu aliento y no soltar el arco de tu espalda hasta que el sueño venza las ganas locas de tener ganas...