Wednesday, October 29, 2008

los canallas sin careta



Hasta la supervivencia de una banda de ladrones
necesita de la lealtad recíproca

Antonio Genovesi

Los últimos tiempos fueron aderezados por las continuas decepciones que provocaron aquellos que erróneamente consideré mis amigos, en otras palabras, aquellos que se aprovechan de esta palabra y se lucran de su significado.

Algunos formaron parte de mi grupo más cercano: almorzaron o cenaron en mi hogar, descansaron entre las sombras de mi habitación, aprovecharon los consejos de mi madre e incluso disfrutaron de los privilegios que otorga mi confianza.

No les guardo rencor. La deslealtad solo se corresponde con la indiferencia.

Es doloroso saber que me negaron su mano cuando pedí su ayuda y empatía.

Aquellos que un día llamé amigos estuvieron muy cansados, dormidos o entretenidos en la parranda de un tipo adinerado, pero desagradable y vil ser humano...

Sólo una llamada preocupada y gentil habría bastado, porque no era una cuestión de dinero, ese siempre llega en épocas de emergencia cuando se trata de mi familia.

Las disculpas lastimeras sobran bajo estas circunstancias.

Toda moneda tiene dos caras y eso me tranquiliza.

Es alentador sentir que fueron unos extraños con quienes cruzo breves saludos y direcciones exactas mientras me llevan segura a mi destino los que lograron mover el cielo y la tierra para socorrerme en la sala de urgencias con mi Sparkiechispita.

Me llena de alegría confirmar que aún por este mundo infame camina gente anónima que es capaz de condolerse con la desgracia ajena y ofrecer su solidaria colaboración sin ningún afán de recompenza...

Aquellos que alquilan sus afectos como los bufones del rey por unas cuantas migajas de su mesa son absolutamente necesarios para mantener el equilibrio en este mundo gobernado momentáneamente por canallas... pero por lo que a mi respecta estos envidiosos oportunistas están extintos!

8 comments:

Silvi said...

Es hermoso saber que todavía se puede confiar en la generosidad de los extraños...

Carlos Paredes Leví said...

Eso nos ha pasado a todos...así que tiene que pensar que estas circunstancias que está viviendo son óptimas para ciertos reajustes. Entre estos, eliminar a los malagradecidos.
Le adjunto algo que escribí hace tiempo, y que va a entender a la perfección. Un saludo.

"Tras mi separación, fui insensiblemente apartándome de algunas personas (de poca valía dada la condición mercenaria de su supuesta amistad). La decisión aplicada fue buena para mi alma, porque la depuración de esos indeseables,irredimiblemente mediocres,supuso eliminar a molestos testigos de un pasado que yo quería borrar a toda costa. Ocasionalmente, alguno de ellos me telefonea para pedirme algo. Ocasionalmente los mando a la mierda".

Dragonfly said...

Pues amiga... los que se dicen amigos, solo surgen en algunas épocas... el resto del tiempo solo tratan de aprovecharse de los demás.

Besos ;)

Ma. Candela said...

Silvi:
Creo que al final nosotros mismos nos somos extraños y nos conocemos a cada paso, en cada prueba que enfrentamos.

Ma. Candela said...

Dragoncita:
Sabes que tienes razón en eso... recordé una charla que tu y yo tuvimos hace tiempo y el mismo consejo que te di lo estoy aplicando en mi!

Ma. Candela said...

Carlos:
Que si que nos pasa a todos. Con más frecuencia de la que creo, pero será que no aprendo con la experiencia ajena?

Eliminiados están. Recuerde que mi sierra eléctrica no cierra los feriados como dice Calamaro!

La indiferencia es el único modo que encuentro para arrancarlos de mis días...

mmmm por cierto el otro día con una copa de Merlot en mano se me vino a la cabeza Fortunato mándele saludos y dígale que yo tampoco tengo suficiente con uno... menos con tremenda compañía!

:)

Andrea said...

Candelita es que a la gente que no nos aprecia no les importa lo que a nosotros si, lo que para nosotros puede ser prioridad para ellos puede ser pura mierda.

Ma. Candela said...

Andriua:
Es que son unos come mierda esos cerebro de Tostito! Jajaja te acuerdas de eso...